Home » 3ª Etapa: Nava de Ordunte – Espinosa de los Monteros 35 Km.

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Abandonamos Nava dejando a la izquierda el puente sobre el río Cadagua, (bonito lugar para fotos), siguiendo por la carretera hasta un poco más arriba del desvío hacia el pantano de Ordunte, donde tomaremos, el camino a la izquierda en dirección a Partearroyo, pasaremos por delante de la iglesia de Nuestra Señora, y ya en la salida del pueblo vemos en la fachada frontal de la ultima casa, un sencillo escudo de la Orden de Santiago (en el Valle de Mena existen varios), que dejamos a la izquierda antes de salir a la carretera y girar también  a la izquierda, siguiendo por ésta pronto vemos la ermita de San Bartolomé de los Montes, trasladada a este punto a expensas del Ayuntamiento de Bilbao, ya que la antigua quedo sepultada por las aguas), aquí abandonaremos la carretera siguiendo por el borde de la finca hasta el pantano de Ordunte, el cual surte de agua a la cuenca del Cadagua y parte de Bilbao. La antigua calzada está sepultada bajo las aguas y en años de mucha sequía se puede ver un puente llamado del Romero, topónimo que se observa en otros caminos jacobeos.

Unos trescientos metros más adelante un desvío a la izquierda conduce a Ribota, donde Santiago peregrino es su patrón. seguimos  entre  el  embalse y  el  monte  hasta  cruzar  el  Rió  Ordunte  por  un  puente pintado  de  verde, un  poco  mas  adelante  en la intersección giraremos  a  la  izquierda  y  si  caminamos con  atención veremos  dos  pequeños  puentes muy antiguos, el segundo se llama de las Ahorcadas, tened cuidado si pasáis por el, ya que esta casi en ruinas. Siguiendo de frente llegaríamos a Burceña, pueblo antiguo ya existente en la época de los romanos, y nombrado por el Abad Vitulo en la escritura de fundación del Monasterio de Taranco, tres iglesias tenia este pueblo, San Esteban, desaparecida, la actual dedicada a San Roman, que aun conserva algún resto románico y  existió otra dedicada a Los Martires, San Cosme y San DamianNOCECO-003

 Nosotros tomaremos a la izquierda el desvío hacia Hornes subiendo una pequeña cuesta para llegar al pueblo, su iglesia esta bajo la advocación de La Asunción de la Virgen, y aun se conserva aunque muy reformada una vieja torre, seguiremos el camino hasta confluir con la carretera( en realidad si continuamos por ella desde la ermita de San Bartolome, acortamos algo el recorrido y podemos comer o beber algo en el bar de Ribota, aunque nos quedaríamos sin ver el pantano. Si preferís esta opción, aunque pasan pocos coches tened cuidado, ya que la carretera es estrecha) Llegados a la intersección de Hornes, donde el cementerio, aun faltan unos quinientos metros de subida hasta llegar al Alto del Carel, o de  Panizares, aquí existió una ermita dedicada a San Miguel de la Lope. Ya en la bajada a unos treinta metros debemos de tomar por la derecha un bello camino antiguo, que nos conducirá a Ordejón ( los cierres del ganado dejadlos como los encontréis) pasando junto a la iglesia de San Andres, para cruzar este pequeño y también antiguo pueblo, el cual se llamo Orcelione ( Lugar donde se bañan los jabalís). Aquí la vieja calzada la convirtieron en carretera, y la seguiremos en descenso hasta llegar al llano, donde otra vez tomaremos el camino de frente siguiéndole hacia Taranco.( respirad hondo y contemplad con atención este lugar, ya que todos los libros que hablan de la Reconquista y de las repoblaciones  se hacen eco de el). Aquí el Abad Vítulo y su hermano Ervigio, construyeron el Monasterio de  San Medel, este  fue el nombre con el que fue fundado y después se llamó de San Emeterio y San Celedonio. Fue la casa monasterial más antigua de Cantabria, la primera de las dieciséis que existieron en Mena y también tuvo el privilegio de alojar a los primeros peregrinos que se dirigían a Compostela, siendo Alfonso II Rey de las Asturias.  Actualmente existe una ermita, un crucero y un monolito con una inscripción para recordar que en este lugar se escribió por primera vez el nombre de Castilla. Después de las correspondientes fotos, reanudamos la marcha por detrás de la ermita,  en ligera subida seguiremos el camino hasta salir a la carretera, y cruzándola  nos dirigimos  a Hoz, antaño se le decía “Foz”. San Martin preside su iglesia y tuvo también la ermita de La Concepcion. El siguiente pueblo  Concejero, aquí existen dos escudos de los caballeros de Santiago en una casa y  en una vieja iglesia dedicada a Santa Eugenia, está frente a la vieja fuente, la dejamos a la derecha al dirigirnos por la estrecha carretera al desfiladero de la Foz de Flavio desviándonos en el cruce  hacia Arceo.

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Subiendo una pequeña cuesta, llegamos al pueblo, su iglesia de San Pedro es románica, la dejamos a la derecha y tomamos un camino en bajada con mucho barro si el tiempo es lluvioso. Entre unos prados y monte, llegamos a la orilla del río Hijuela, que está a nuestra izquierda. Unas bonitas cascadas y remansos bajo las exuberantes copas de los árboles, nos recrean un auténtico cuento de hadas y más aún cuando al mirar hacia el suelo y descubrir cómo nuestros pies andan sobre los grandes tramos de calzada que se ofrecen a nuestra vista, algunos perfectos, también vemos los muros de contención hechos con grandes bloques que siguen ahí, no sé si con cientos o miles de años.

Se va empinando la calzada y avistamos una capilla panteón en el cementerio de Irús, más adelante la iglesia de San Millán y la primera calle del pueblo, que seguiremos a la izquierda para salir a la antigua carretera, la seguimos hacia la derecha y comenzamos la subida al puerto del Cabrío. En la vaguada vemos el pueblo de Leciñana y un poco más arriba Laya, del que solo quedan dos casas.

 Al pasar la segunda nos desviamos hacia la derecha, subiendo un camino por monte, a los trescientos metros aproximadamente, encontraremos viejas paredes y la forma del terreno, que nos indican la dirección de la calzada, casi coincide con una línea de alta tensión. Un pequeño desvío a la izquierda y caminamos por la calzada, entre viejas paredes  enseguida llegaremos al cierre de una pradera. Es de piedra y para pasar tenemos un portillo de los llamados de zig zag. Ya en la pradera seguiremos la misma dirección, observando las señales y la forma del terreno, otro portillo con una vieja barrera en la parte de arriba nos permite la salida (este es buen lugar para setas, si es el tiempo es propicio, las veremos en abundancia). Siguiendo la pradera por la parte exterior llegamos al alto del Cabrío y a un camino de grijo, el cual seguiremos, pasando las vías para llegar a la carretera vieja, justo al lado del cementerio de Bercedo. Más adelante la iglesia de San Miguel, de Estilo Románico, aquí encontraremos servicio de bar y buen pan casero.

Pasando el puente sobre el río Cerneja hacemos la curva a la derecha y unos metros más adelante donde un chalet, un desvío por un camino a la izquierda, hasta salir a otra carretera, la de Logroño a Laredo la cual atravesamos (doscientos metros hacia la izquierda nos conducen a la estación de servicio de San Miguen si queremos una comida caliente), y nos adentramos por una pista de monte en ligera subida y después de llanear unos cientos de metros vamos descendiendo otra vez girando ligeramente a la izquierda, las flechas por aquí están marcadas en el suelo, aunque existen rodadas de los tractores este tramo suele estar cubierto de hiervas altas.Salimos a una carretera local, siguiéndola por la derecha solo veinte metros para girar a la izquierda en este punto. A la izquierda dejamos Villasorda, un barrio de Villasante  y un poco mas alejado Quintanilla de Sopeña. Que tiene como patrón Santiago, representado como, Matamoros.

Enseguida llegamos a una zona de grandes robles centenarios, un remanso de frescura y paz en verano, donde podremos tomar un bocado, si le llevamos en la mochila. Esto es Villasante, su patrón San Roque (el, santo peregrino)  Siguiendo el camino por sendero de piedra llegamos al arroyo de San Vicente, el cual después de suministrar agua a diferentes pueblos de Montija se oculta en la tierra.

Llegamos a la primera casa de Loma de Montija, para cruzar la carretera y después el puente sobre el Río Trueba. Aquí existieron tres monasterios, en el de San Gines, con la colaboración de los vecinos, era costumbre dar a los peregrinos un guiso de verduras con pan y carne de oveja, le decían caldereta, denominando a Loma como el pueblo del caldero,  quedándose los lugareños con el apodo de los calderones llegando este calificativo hasta nuestros días transmitido de boca en boca. Subiendo una pequeña cuesta,  dejamos a la derecha la iglesia de Santa María, tenemos que seguir el camino de la derecha para salir del pueblo con el linde del páramo a la izquierda, teniendo el río a nuestra derecha, abajo en la hondonada,

 A la izquierda dejaremos dos pabellones de campo antes de salir a una carretera local, la cual seguiremos a la derecha, otra vez cruzamos el río Trueba y un poco más adelante el albergue de Espinosa de los Monteros. Es tiempo de descansar, nos lo hemos ganado.

Después de reponernos, si nos apetece merece la pena visitar este monumental pueblo, ya que cuenta con varias casonas blasonadas, ademas de castillos, torres e iglesias . También tiene su leyenda o historia referente a los Monteros del Rey.
– Los ciclistas seguirán por carretera un pequeño tramo, desde  Irus a Bercedo.

Para comer y dormir: en Espinosa de Los Monteros

Albergue Espinosa de Los Monteros

El Albergue se encuentra en un magnífico bosque de robles centenarios (110 hectáreas) que no deja indiferente a nadie. Una construcción que se inauguró en 1992 que se integra perfectamente en el bosque. Además su interior de madera hace que sea muy confortable.

  •    Central de reservas de Turismo Rural 947 130 140
  •     Hostal Sancho García  Tfno. 947120042

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