En el periodico Deia el 25 de Julio- El Camino Olvidado de Santiago cobra vida

Recuperado desde 2012, cada año registra un mayor número de peregrinos.

Adolfo Diego de Miguel es un jubilado de 67 años con mucha marcha. Probablemente será uno de los socios más activos de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Bizkaia. Él es uno de los culpables de que el denominado Camino de la Montaña o Camino Olvidado de Santiago, recobre la vida jacobea. Según los expertos, es la ruta más antigua que los peregrinos utilizaban para llegar hasta el santo sepulcro. Hasta el siglo XII fue la más transitada, pero cayó en desgracia posteriormente en favor del Camino Francés. El Camino de la Montaña enlaza Bilbao con Villafranca del Bierzo, en León, para allí conectar con el Camino Francés. Consta de 18 etapas, a una media aproximada de 24 kilómetros cada una. Adolfo y otros miembros de la asociación han conseguido rehabilitarlo después de muchos años de estudio documental y trabajo de campo. Desde hace dos años está totalmente señalizado, lo cual ha hecho que cada vez tenga una mayor aceptación entre los peregrinos.balmaseda

De Miguel se enganchó al Camino de Santiago en 1982. No sabe muy bien por qué, “quizá porque se puso de moda”, dice. El caso es que salió de su pueblo, Gijano, el primero del Valle de Mena tras dejar Balmaseda, se fue hasta Burgos y allí se sumó a la peregrinación multitudinaria del Camino Francés. Algo debe tener el Camino porque De Miguel no ha parado desde entonces de hacer etapas de los cientos de rutas que conducen hasta Santiago de Compostela. Ese flechazo se consolidó años después tras sumarse a la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Bizkaia. “Llevo desde el principio”, dice. Y allí comenzó a interesarse por la historia. Tanto es así, que hoy en día es uno de los socios que más sabe del Camino de la Montaña. Cuando le preguntamos cómo surgió la idea de “resucitar” este viejo camino, De Miguel responde categórico que “una de las finalidades de la asociación es el estudio y conservación de los itinerarios jacobeos que pasaban por nuestro territorio”. Así que, guiado por la curiosidad, se puso a investigar.

Haciendo memoria, recordaba que cuando él era pequeño ya oía en el Valle de Mena que por aquellas tierras pasaban peregrinos antiguamente. Comenzó a rebuscar, como dice él, “en libros viejos” y llegó a la conclusión de que el Camino de la Montaña era el más antiguo y el más utilizado desde que el 812 fue descubierta la supuesta tumba del apóstol en Galicia.

Montaña Adolfo de Miguel explica que se denomina de esa forma porque, según la documentación a la que ha tenido acceso, “los peregrinos pasaban de Francia a Gipuzkoa, de Gipuzkoa a Bizkaia y de allí seguían por las tierras de montaña”. De ahí el nombre del Camino de la Montaña, aunque también llegaron a referirse a él como el Camino Viejo. El itinerario se inicia en Bilbao, continúa por Balmaseda para adentrarse posteriormente en el Valle de Mena y seguir por Espinosa de los Monteros, Aguilar de Campoo, Cervera del Pisuerga, Guardo, Puente Almuey, Cistierna, Boñar, La Robla… hasta Villafranca del Bierzo. La asociación ha dividido los 450 kilómetros del Camino en 18 etapas. Según comenta Adolfo, “no es más duro que otro camino, viene a ser similar”. Eso no quita para que haya que estar en forma ya que en algún momento de la ruta se llega hasta los 2.600 metros de altitud, concretamente en la localidad de Camposagrado.

La recuperación del Camino de la Montaña comenzó hace más de diez años con el estudio histórico de los documentos y el trabajo de campo. Hasta Balmaseda estaba marcado, pero desde la localidad encartada el terreno estaba por explorar. “Íbamos buscando calzadas, restos, puentes, iglesias, necrópolis”, asegura Adolfo. Y las fueron encontrando gracias a un trabajo “duro y complicado”, de los miembros de la Asociación de Amigos del Camino. Un trabajo que actualmente está teniendo su fruto. “Cada vez es más conocida esta ruta y más transitada”, asegura. Sin ir más lejos, hace varias semanas, Adolfo acompañó a dos mujeres, una estadounidense y otra sueca, a realizar el tramo entre Balmaseda y Bercedo. Las dos se pusieron de acuerdo a través de internet para adentrarse en el Camino de la Montaña. Precisamente, las redes sociales y la web propician el conocimiento de este viejo itinerario. “En la página que hemos creado, que se llama El Camino Olvidado, hay un foro en el que todos los días entra gente, y eso significa que el Camino está empezando a funcionar y a ser reconocido”.

Según lo datos que maneja De Miguel, el Camino de la Montaña fue “un invento de los reyes de Asturias, Carlomagno y Beato de Liébana”. Era el camino más seguro para llegar hasta Finisterre, “porque estaba a salvo de los ataques. Fue como una barrera antimoros”, dice, “y les funcionó porque la sobrepasaron en muy pocas ocasiones”. Vuelve a insistir en que “está garantizado que es más viejo que el Camino Francés”. Y según Adolfo, “los reyes de Navarra y Castilla desviaron el Camino con muy malas artes”. Llegaron a decir, según los textos a los que ha tenido acceso, “que no pasaran por el Camino de la Montaña porque había salvajes que practicaban zoofilia y monozoofilia”. Caído en desgracia el Camino, dejó de utilizarse hasta que unos locos, le han vuelto a dar vida.

“Es que es un camino”, dice Adolfo de Miguel, “que tiene una gran riqueza cultural, arquitectónica y artística”. En este sentido resalta “las viejas calzadas”, que no se atreve a decir si son romanas o medievales, “el arte románico, las iglesias y las ermitas”. Puede asegurar que “es el itinerario donde más arte románico hay”. Pero no solo hay piedras y monumentos, también hay una variada y espectacular naturaleza. “Hay muchos tramos interesantes”, dice. Y destaca entre otras localidades: Fasgar, Higueña, la sierra de Gistredo o La Cercenada.

Alojamientos De lo que no está bien surtido es de albergues. “No hay problemas de alojamiento”, dice, “pero no son albergues y eso significa que el presupuesto será algo mayor que si uno hace el Camino Francés. Todo es cuestión de tiempo, de que el Camino de la Montaña se popularice y eso dé vida a los pueblos que atraviesa”. Adolfo, siempre que puede, se va a cualquier ruta jacobea. Hace una semana estuvo de hospitalero en Pobeña. Siempre está con la mente en el Camino de Santiago. Para él hacerlo es “un acto de peregrinación”, y no empieza ni en Irun ni en Roncesvalles, sino en la puerta de su casa, en Gijano, en el Camino de la Montaña.

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